no estabas
para hacerme ver
eso que solo pude
pensando
que al estar me lo dirías
-
si te busco con un propósito
lo más probable es que lo olvide
cuando encuentre
primero
tu rostro
martes, 15 de abril de 2014
De la importancia
Desde una recopilación de escritos, prolífico surgió el modo de omitir nociones, arrastrado por otras mas deformes. Líneas que lo desplazaron fuera de su día. Y se vio en una incomodidad que comenzaría con el malestar en su estomago. Obligado a rendirse retorcido en un colchón. Con la respiración cerca de sus rodillas, que ayudadas por las manos, se acercaron de un modo acompasado a su cara. Para eliminar con presión y calor la molestia. Imaginaba y recordaba bien su situación, parado en una “isla”. Una pequeña vereda de forma triangular, y sobre ella un árbol, una placa. Uno de sus lados trazados por una diagonal, los otros dos por calles perpendiculares formando el ángulo recto del pequeño triangulo; que soportaba el cuerpo y permitía mantenerlo a salvo de autos con prisa manejados por gente con prisa. Estuvo ahí como siete minutos, tomado del tronco, observando el edificio antiguo de enfrente.
La campana dejó de sonar. Primero sonó varias veces, unas once o doce. Seguida de una pequeñísima pausa cuatro o siete veces mas. Y mas rápido después una y una y otra vez. No sabía cuantas en total. Cómo se formaba esa ceremonia, si lo era, que empleaba quien jalaba de la soga. Y si se había preparado, en qué pensaría o cuanta fuerza destinaba. Qué significado tendrá la cantidad de veces que debe sonar. Las campanadas de esta mañana, qué pueden tener que ver con las anteriores. Como diferenciarlas? Obviando los días y quienes produjeron el sonido. Me pregunto si es mas importante ahora mientras no suena, que se respete este tiempo y permita construir una estructura mucho mayor, que abarque otro tiempo determinado de otro modo e incluso extendido y complementado por las demás iglesias de esta ciudad y de otras mas lejanas, en pueblos. En el cual los días funcionan como silencios que marcan el ritmo de una obra que no cesa de extenderse. Entonces, de sonar ahora la campana podría desvirtuar la incompleta construcción de esa melodía. O no. Esta iglesia que se encuentra en la esquina de cuarenta y ocho y tres. A una cuadra nada mas, donde él espera calmar su síntoma, el que recordando comenzó a sentir y no le permitió continuar con la vueltita que salio a dar. Se sostenía de la rama y observaba una de las ventanas del edificio de enfrente, la que da hacia la esquina. Imaginando el interior, como el lo desearía y considerando esa imagen (sin cuestionarse la propia falta) se complace recuperando de a poco fuerzas. Con la imagen del interior, del sol entrando por la ventana alta, pudo continuar al menos unas cuadras en dirección a la iglesia.
Mientras el se acercaba la campana sonó una vez mas, volteo su rostro y miro la cúpula. Ahora dudaba de la veracidad del acto, y se detuvo por si sonaba de nuevo. También dudaba de la hora. De la importancia.
La campana dejó de sonar. Primero sonó varias veces, unas once o doce. Seguida de una pequeñísima pausa cuatro o siete veces mas. Y mas rápido después una y una y otra vez. No sabía cuantas en total. Cómo se formaba esa ceremonia, si lo era, que empleaba quien jalaba de la soga. Y si se había preparado, en qué pensaría o cuanta fuerza destinaba. Qué significado tendrá la cantidad de veces que debe sonar. Las campanadas de esta mañana, qué pueden tener que ver con las anteriores. Como diferenciarlas? Obviando los días y quienes produjeron el sonido. Me pregunto si es mas importante ahora mientras no suena, que se respete este tiempo y permita construir una estructura mucho mayor, que abarque otro tiempo determinado de otro modo e incluso extendido y complementado por las demás iglesias de esta ciudad y de otras mas lejanas, en pueblos. En el cual los días funcionan como silencios que marcan el ritmo de una obra que no cesa de extenderse. Entonces, de sonar ahora la campana podría desvirtuar la incompleta construcción de esa melodía. O no. Esta iglesia que se encuentra en la esquina de cuarenta y ocho y tres. A una cuadra nada mas, donde él espera calmar su síntoma, el que recordando comenzó a sentir y no le permitió continuar con la vueltita que salio a dar. Se sostenía de la rama y observaba una de las ventanas del edificio de enfrente, la que da hacia la esquina. Imaginando el interior, como el lo desearía y considerando esa imagen (sin cuestionarse la propia falta) se complace recuperando de a poco fuerzas. Con la imagen del interior, del sol entrando por la ventana alta, pudo continuar al menos unas cuadras en dirección a la iglesia.
Mientras el se acercaba la campana sonó una vez mas, volteo su rostro y miro la cúpula. Ahora dudaba de la veracidad del acto, y se detuvo por si sonaba de nuevo. También dudaba de la hora. De la importancia.
Sed
Yo pasaba mis tardes en el balcón tocando el piano, con el sol sobre mi espalda. El viento cálido volaba mis partituras dejándolas caer sobre la calle de adoquines. Tenia tantas que no me molestaba en bajar a buscarlas. Copias y copias de una misma composición. Mi esposa muerta hacia ruido en la cocina y yo creyéndola viva
reclamaba el té que no había pedido.
Corrí hacia atrás mi banco, me levante y fui descalzo en busca de agua. Antes me detuve para observar detras mio como el sol terminaba de ocultarse detrás de las sierras. Desde mi balcón también veía el bosque, hacia el sur. Y pequeñas estructuras blancas que yo creía, era el cementerio. El agua reflejaba luces sobre la pared, ahora me encontraba recostado en el sillón. La calidez de la tarde entrecerraba mis ojos..
Sentado sobre la roca mas incomoda temí por mi pueblo
sentía la llegada de antiguos demonios volando en círculos
sobre mi
sobre la tierra
levantando una polvoreda
sin visión me decidí a correr
seguro de un impacto
en busca del impacto
Desperté con el sonido del piano, ya era de noche. No me pregunte quien estaría tocando, mi esposa siempre lo hacia. Bebí un poco de agua, tome un lápiz y sobre la pared escribí:
la falta de temor al vértigo
la espina, cada una tiene su raíz
la distancia, el tramo
alimenta dos órganos
la planta el aire
sed sed
de una vez por todas
el salto sin caída
á dilucidar
á dilucidar
no sin fuerza
quien quiere seriamente
prolongados partos responde
con tardes y tardes
fundamentales
como los procesos
-secreto que en la luz
pierde elementos preponderantes
y "encuentra perdiendo el sentido"
tuvo espacio
ese día
oportuno a implicarse en alguna aventura
que lo desvinculara
parece siempre estar en los previstos
coexistir con casi ritos
ella sabe mas sobre mantener
igual ambos perecen
si
confluir para distender
sin modales e ideales
lodo en zapatos
música de pie!
la veracidad o la voracidad no sé
la piel cede ante la piel
continua antigua
el hambre y la sed
mi sanguíneo dibujo abstracto
que no importa explicar
para qué
ocultar la locura
ella sola se dio lugar
en los jóvenes con amor
- la intima pérdida
Ya sé porque no son mías las humanas posturas
que ensanchan el mundo y amplían una falta
sin reclamos
de que suceda
la perdida de voluntad ligada estrechamente a la descomposición
"(...)detrás de ese tupido bosque hay un animal cuidando su hogar. Se piensa y se resuelva a salvo de humanas ideas. Me mira y se lamenta de no entiendo."
ella lee mientras pienso
faltan juegos que nos impliquen
nadie se atreve a juzgar la calma del sobreviviente
descansamos juntos y continuó leyendo
"mira sus pies sin comprender el mecanismo que los detiene a observarse. Sin intención de dar un paso. Dispuesto a una vida donde el temor no sea excusa para estar quieto o ligado a un terreno poco fértil."
me mortifico
todo lo has corrompido, en cada lugar tu huella
detesto cuando
se refriegan en conclusiones
y en la aceptación del conocido amor
que confundido como...
responde de la manera que esperabas
caminare un poco mas sobre el templado segmento
en este día no existe la pesada estupidez movilizante
solo
un testigo silencioso
rodeado de inquietos y ella mi persuasión
resuelta historia adversa
compuesta desde algún recoveco
hoy destruido, limpio
blanco irreconocible rincón
estoy tendido y ella me lee
"Desprovisto de elementos, casi rendido decide descansar. Juntar fuerza. Tomar aire. Se duerme, rehuye. El despertar no ayuda. Siente abandonar su cuerpo. Ante los extraños tiembla. Se piensa animal. Necesita su hogar."
eso que llamo belleza son restos
que no llegan a atravesar
en su densidad
a las cosas
permitiéndonos percibirlas
pensé
luego interrumpí su lectura y dije con respecto al texto que oía
Entonces
la compasión por su vida
lo lleva a lugares y elude aquellos
donde ya es o comienza a ser
¿Emprende un viaje retirándose de las nuevas posibilidades?
Supo que no debíamos regresar
continuemos dije
nos levantamos y buscamos un poco de sol
el viento estaba hermoso y nos recostamos nuevamente
Querida maestra querida muerte
la conocí por primera vez
y luego de tres años
pero fue en el jardín
donde compartimos mayor tiempo
dormía conmigo sentada la siesta
no sabía de pesadillas aún temblores en el patio
me guió
en donde las hormigas suelen vivir
las probé
supo mi lengua el ardor cuanto amor
por ese viejo piano tenia
sino estaba sentada afuera
la encontrabas en el salón de actos
practicando alguna melodía
mientras en mi salita oscura
después de haber comido
los nenes dormían
conocí una de esas tardes a la melancolía
ingresando por debajo de la puerta
como lo hacia el viento
yo sin poder dormir concentrado o pasmado
por luces de autos
que filtrándose avanzaban por la pared
de un lado a otro de la habitación
hasta desparecer había una luz
que tenue se mantenía
y había estado
ahora que lo notaba
desde siempre
aquel juego del avance sobre el detenimiento
me orientaba hacia demás comprensiones ella
me enseñó a prender la luz sin despertar a los demás
y luego de tres años
pero fue en el jardín
donde compartimos mayor tiempo
dormía conmigo sentada la siesta
no sabía de pesadillas aún temblores en el patio
me guió
en donde las hormigas suelen vivir
las probé
supo mi lengua el ardor cuanto amor
por ese viejo piano tenia
sino estaba sentada afuera
la encontrabas en el salón de actos
practicando alguna melodía
mientras en mi salita oscura
después de haber comido
los nenes dormían
conocí una de esas tardes a la melancolía
ingresando por debajo de la puerta
como lo hacia el viento
yo sin poder dormir concentrado o pasmado
por luces de autos
que filtrándose avanzaban por la pared
de un lado a otro de la habitación
hasta desparecer había una luz
que tenue se mantenía
y había estado
ahora que lo notaba
desde siempre
aquel juego del avance sobre el detenimiento
me orientaba hacia demás comprensiones ella
me enseñó a prender la luz sin despertar a los demás
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